La actividad económica volvió a caer en abril y se frena la expectativa de recuperación

- El Índice General de Actividad de la consultora Orlando Ferreres registró una baja mensual del 0,7%. Volvió a caer la actividad economica, mientras la minería y la energía crecen, el comercio y la industria manufacturera profundizan su deterioro.
La economía argentina volvió a exhibir señales de fragilidad durante el mes de abril, interrumpiendo la tendencia positiva que se había registrado en marzo. Según el último informe del Índice General de Actividad (IGA) elaborado por la consultora Orlando Ferreres & Asociados, la actividad económica no presentó variaciones en la comparación interanual. Además, sufrió una contracción del 0,7% en términos desestacionalizados frente al mes anterior. De esta manera, el primer cuatrimestre del año cierra con una retracción acumulada del 0,3%. Así, se encienden las alarmas sobre la solidez del proceso de reactivación.
Desde la entidad privada señalaron que el rumbo económico actual se caracteriza por una evolución oscilante e inestable. También, los analistas advirtieron que los brotes verdes observados el mes pasado no lograron consolidarse, devolviendo al escenario productivo a una fase de estancamiento. La falta de uniformidad macroeconómica impide que la mejora impacte de forma generalizada. Por ello, se consolida lo que los expertos denominan una dinámica de marcha a dos velocidades.
Sectores en pugna: El agro y la energía avanzan, pero la industria y el consumo se hunden
El comportamiento sectorial de abril dejó en evidencia una profunda brecha entre los distintos motores productivos del país. Las actividades vinculadas a la extracción y los servicios públicos lideraron los números positivos. Por ejemplo, el sector de minas y canteras trepó un 7,3% interanual, impulsado por el litio y Vaca Muerta. Asimismo, electricidad, gas y agua avanzó un 7,2%. Además, el sector agropecuario mostró un incremento del 3,6% anual, a pesar de que la ganadería sufrió una fuerte baja del 11,9% debido a una marcada estrategia de retención de hacienda por parte de los productores.
En la otra vereda, los rubros más dependientes del mercado interno y del poder adquisitivo de la población continuaron mostrando un severo deterioro. Por ejemplo, la industria manufacturera profundizó su crisis con una caída del 2%, arrastrada por el desplome del 17,5% en la fabricación de automotores. Por su parte, la actividad comercial retrocedió un 2,4% interanual, reflejando el impacto directo de la pérdida de dinamismo en los ingresos de los consumidores. Además, la parálisis afecta a los despachos de cemento, que cayeron un 13,1%.
Para los meses venideros, los especialistas consideran que el principal factor de reactivación podría provenir de una desaceleración sostenida de la inflación, variable clave para recomponer el consumo de los hogares. Sin embargo, desde la consultora Ferreres aclararon que en el corto plazo no se prevén modificaciones estructurales en esta tendencia desigual. Por lo tanto, la economía continuará operando bajo un esquema fragmentado donde solo unos pocos sectores logran sostener el crecimiento.


