- El casco histórico de la capital cordobesa concentra un patrimonio arquitectónico único en América Latina, con la Manzana Jesuítica declarada Patrimonio de la Humanidad. Un recorrido imperdible a pocos pasos de la peatonal más emblemática del país.
El centro histórico de la ciudad de Córdoba invita a recorrer más de cuatro siglos y medio de historia argentina a través de sus calles empedradas, iglesias coloniales y edificios que narran el paso del tiempo desde la fundación de la ciudad en 1573. Este conjunto patrimonial, que se concentra en pocas cuadras alrededor de la Plaza San Martín, representa uno de los tesoros arquitectónicos y culturales más valiosos del país, con la particularidad de mantener viva la huella jesuítica que marcó profundamente el desarrollo de la región.
El punto de partida obligado es la Plaza San Martín, corazón de la ciudad desde tiempos coloniales, rodeada por el Cabildo Histórico, la Catedral y la Casa de Gobierno. A pocos metros se encuentra la joya del patrimonio cordobés: la Manzana Jesuítica, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2000. Este conjunto arquitectónico del siglo XVII incluye la Iglesia de la Compañía de Jesús, el Colegio Nacional de Monserrat, la antigua Universidad jesuítica (hoy Universidad Nacional de Córdoba, la cuarta más antigua de América), y las Residencias. La imponente cúpula de la iglesia, con su bóveda de madera de cedro en forma de casco de barco invertido, constituye una obra maestra de la arquitectura colonial sudamericana.



El recorrido continúa por la calle Obispo Trejo, una de las más antiguas de la ciudad, donde se pueden visitar otras joyas coloniales como la Iglesia de Santa Catalina, con su claustro del siglo XVIII y museo de arte religioso, y la Capilla Doméstica del Buen Pastor, destacada por sus vitrales de estilo Art Nouveau. A pocas cuadras, la Cripta Jesuítica ofrece un fascinante viaje al subsuelo colonial, con bóvedas del siglo XVII que funcionaban como refugio y espacio de oración. La peatonal 27 de Abril conecta el área histórica con la zona comercial más activa de la ciudad, permitiendo combinar cultura, gastronomía y compras en un mismo paseo.
Para completar la experiencia, el Paseo del Buen Pastor, antiguo complejo carcelario convertido en espacio cultural, ofrece una cúpula iluminada por las noches que se ha convertido en ícono de la ciudad moderna. Los Museos Superiores, instalados en antiguos claustros jesuíticos, albergan colecciones de arte colonial y moderno de gran valor. El Museo Histórico Provincial Marqués de Sobremonte, ubicado en una casona colonial del siglo XVIII perfectamente conservada, permite apreciar el mobiliario, objetos y el estilo de vida de la época virreinal, siendo una de las pocas construcciones civiles de ese período que se mantienen en pie.


El casco histórico de Córdoba puede recorrerse cómodamente a pie en medio día, aunque los amantes de la historia y la arquitectura pueden dedicarle jornadas completas explorando sus museos, galerías de arte, cafés históricos y rincones coloniales. La ciudad ofrece visitas guiadas gratuitas y circuitos autoguiados con cartelería bilingüe que facilitan la comprensión del patrimonio. Los atardeceres desde la terraza del Cabildo o en las plazas históricas, con sus edificios iluminados, ofrecen una postal inolvidable de esta ciudad que supo fusionar su rico pasado con la vitalidad de una metrópoli universitaria y cultural de más de 1,5 millones de habitantes.
