Recursos naturales estratégicos y posición geopolítica en el Ártico motivan la ambición expansionista de Washington sobre el territorio danés.
La euforia en Washington por la reciente intervención militar en Venezuela parece haber desatado una nueva ola expansionista en la Casa Blanca. Tras el éxito de la «Operación Resolución Absoluta» que retiró por la fuerza al presidente Nicolás Maduro, el presidente Donald Trump y su vicepresidente JD Vance pusieron ahora su mirada en Groenlandia, el territorio ártico que pertenece a Dinamarca y que concentra recursos naturales estratégicos y una posición geopolítica clave en el Ártico.

El vicepresidente Vance fue contundente en una entrevista con la cadena Fox News al insistir que Dinamarca «no invirtió lo suficiente en seguridad» para proteger a Groenlandia. «Si hicieron algo inteligente hace 25 años, eso no significa que ahora no puedan hacer algo estúpido, y el presidente Trump lo deja muy claro: ‘No están haciendo un buen trabajo con respecto a Groenlandia'», sentenció el segundo del Ejecutivo estadounidense, según reprodujo la agencia de noticias Sputnik.
Las declaraciones de Vance quedaron en línea con las de la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien el miércoles por la noche afirmó que la adquisición de Groenlandia es una «prioridad de seguridad nacional» para Estados Unidos. «El presidente y su equipo están discutiendo una serie de opciones para alcanzar este importante objetivo de política exterior y, por supuesto, el uso de las Fuerzas Armadas estadounidenses es siempre una opción a disposición del Comandante en Jefe», manifestó la funcionaria, sin descartar una intervención militar.

Desde Copenhague, la primera ministra danesa Mette Frederiksen puso fin a las especulaciones con un mensaje claro, directo y contundente sobre la soberanía de la corona danesa. «Estados Unidos no tiene derecho a anexar ninguno de los tres países del Reino de Dinamarca», afirmó en referencia a Groenlandia y a las Islas Faroe, que también son territorio del país nórdico. Frederiksen recordó además que Dinamarca es miembro pleno de la OTAN, la misma alianza militar a la que pertenece Estados Unidos, lo que hace aún más grave la amenaza expansionista.
La Primer Ministro danesa dejó así en claro que su país no mantendría la paz con su histórico aliado si Washington intenta avanzar sobre su territorio, marcando un punto de quiebre en las relaciones bilaterales. La crisis diplomática expone las ambiciones de la administración Trump sobre las gélidas tierras árticas, ricas en minerales estratégicos y con una posición clave para el control de rutas comerciales y militares en el Polo Norte, en un contexto de creciente competencia geopolítica con Rusia y China en la región.






