- El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, anunció que el Gobierno habilitó la importación con menos restricciones de equipamiento médico usado. Esta medida generó fuerte rechazo en el sector sanitario. Cabe señalar que el equipamiento médico juega un papel clave en la atención de calidad según los especialistas. Juan Ibarguren, de la Cámara Argentina de Medicina Oftalmológica, y el Dr. Carlos Oulton, presidente del Instituto Oulton, coincidieron en que la decisión prioriza lo económico por sobre la calidad asistencial.
El Gobierno nacional habilitó la importación con menos restricciones de equipamiento médico usado, según informó el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La medida buscaría abaratar los costos del sector sanitario. Sin embargo, generó un fuerte rechazo por parte de expertos en salud que advierten sobre los riesgos de incorporar tecnología sin las garantías adecuadas. Vale subrayar que la calidad de equipamiento médico es fundamental para proteger a pacientes y personal sanitario. En el programa «Última Pregunta» (radio Continental) se analizó el impacto de esta decisión con referentes del sector médico cordobés. Ellos cuestionaron tanto la lógica sanitaria como la económica de la iniciativa.
La opinión de los profesionales
Juan Ibarguren, representante de la Cámara Argentina de Medicina Oftalmológica, expresó su perplejidad ante la medida: «Suena contradictorio incorporar equipamiento usado cuando acá siempre estuvimos a la vanguardia». El especialista advirtió que «comprar material usado, afuera, sin respaldo, sin service y sin garantías, es un verdadero salto al vacío» que podría comprometer la calidad de atención. Ibarguren también señaló que el verdadero problema del sector no es la falta de equipamiento, sino «la falta de pago y la imposibilidad de amortizar lo comprado». Por lo tanto, la medida no atacaría la raíz del conflicto. En este contexto, la demanda por equipamiento médico adecuado sigue siendo prioridad para el sector.
El Dr. Carlos Oulton, presidente del Instituto Oulton, sumó su mirada crítica y planteó la pregunta central: «¿Bajarán realmente los costos para los pacientes?». El profesional reconoció que «excepcionalmente puede haber equipos usados en condiciones», pero advirtió que «esta decisión la toman desde el punto de vista económico». No consideran otros factores fundamentales como la vida útil del equipamiento, los costos de mantenimiento y la seguridad de los pacientes. Por lo tanto, el equipamiento médico nuevo suele ser visto como una mejor garantía para la seguridad y la atención. Para Oulton, la variable exclusivamente económica resulta insuficiente para tomar decisiones en materia sanitaria.
La crítica más dura del Dr. Oulton apuntó a las prioridades del Gobierno: «Da la impresión de que no interesa la salud del paciente si la única variable es bajar costos». Ibarguren reforzó este concepto al afirmar categóricamente que «la salud tiene un costo y no se está asumiendo». Cabe indicar que si el equipamiento médico no recibe mantenimiento ni respaldo, pueden surgir fallos y problemas de obsolescencia. Ambos especialistas coincidieron en que la incorporación de equipamiento médico usado sin las garantías correspondientes podría derivar en mayores gastos a mediano plazo por fallas técnicas, falta de repuestos y obsolescencia acelerada. Además, podría comprometer la calidad asistencial.

La medida del Gobierno genera interrogantes sobre el futuro del sistema sanitario argentino, históricamente reconocido por su calidad y nivel tecnológico. Los expertos consultados plantean que la decisión de flexibilizar la importación de equipamiento usado responde a una visión cortoplacista. Esta visión podría terminar siendo más costosa y riesgosa tanto para las instituciones de salud como para los pacientes. En resumen, el acceso a equipamiento médico confiable y seguro debe primar sobre el ahorro financiero inmediato. Mientras el Ejecutivo defiende la iniciativa como una herramienta para reducir costos, el sector médico advierte que sin garantías, service técnico y respaldo adecuado, el ahorro podría convertirse en un problema mayor.



