Con la llegada de la primavera y el verano, aumenta la presencia de escorpiones en los hogares. Las autoridades sanitarias recomiendan extremar los cuidados y actuar rápido ante cualquier picadura.
La temporada de calor trae consigo un incremento en la aparición de alacranes dentro de los hogares, un fenómeno que se repite cada año con la llegada de las altas temperaturas. Estos arácnidos buscan refugio en espacios húmedos y oscuros, lo que los convierte en visitantes no deseados de viviendas y patios. La mayoría de las picaduras ocurren por contacto accidental, por lo que reforzar las medidas de prevención resulta fundamental para proteger a toda la familia, especialmente a los niños.
Dentro del hogar, los especialistas recomiendan adoptar hábitos simples pero efectivos para evitar encuentros peligrosos. Entre las principales medidas se encuentran revisar y sacudir la ropa, el calzado y la ropa de cama antes de usarlos, separar las camas de las paredes y evitar caminar descalzo. También es clave colocar rejillas sanitarias en los desagües y sellar grietas, aberturas o cañerías con burletes o mallas metálicas para impedir el ingreso de estos insectos. Mantener los ambientes ordenados y reparar fisuras en pisos y paredes completa el conjunto de acciones preventivas básicas.
En el exterior de las viviendas, la limpieza y el orden son las mejores herramientas de prevención. Se debe eliminar escombros, leña, basura o materiales de construcción acumulados, ya que estos espacios son refugios ideales para los alacranes. Además, controlar la población de cucarachas y arañas resulta esencial, dado que constituyen la principal fuente de alimento de los escorpiones. El uso de plaguicidas solo se recomienda como último recurso y con asesoramiento profesional, ya que su efectividad es limitada si no se complementa con el ordenamiento ambiental.
Ante una picadura, la acción inmediata puede salvar vidas. Es fundamental acudir de inmediato al centro de salud más cercano, y si es posible, llevar el alacrán para su identificación, ya sea vivo o muerto. El veneno puede provocar síntomas graves como dolor intenso, sudoración, taquicardia o dificultad respiratoria, especialmente en niños pequeños, por lo que la atención médica urgente resulta indispensable. No se debe aplicar remedios caseros ni perder tiempo antes de consultar con un profesional.
Las autoridades sanitarias insisten en que la prevención es la clave para evitar accidentes. Si se decide realizar una fumigación, esta debe estar a cargo de empresas habilitadas que utilicen productos seguros y aprobados. Tras la aplicación, es necesario ventilar bien los ambientes y evitar limpiar con agua para no reducir la efectividad del tratamiento. Con medidas simples de higiene y precaución, es posible reducir significativamente el riesgo de convivir con estos peligrosos arácnidos durante los meses de calor.





