martes 24 febrero 2026
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El crédito que asfixia: financiar una hamburguesa en 12 cuotas cuesta más del doble y la mora en tarjetas trepó al 8,9%

  • Cada vez más argentinos recurren a tarjetas y billeteras digitales para llegar a fin de mes, pero el costo de ese financiamiento se disparó. La realidad de un crédito que asfixia es clara: la mora en tarjetas de crédito pasó del 1,7% al 8,9% en apenas un año. Además, las tasas efectivas anuales pueden superar el 112% en cuotas comunes y escalar hasta el 1.500% en financieras chicas. Un combo de McDonald’s financiado en 12 cuotas termina costando más del doble.

El crédito al consumo volvió a crecer en diciembre después de cuatro meses de caídas consecutivas. Los préstamos personales subieron 1,4% real sin estacionalidad y las financiaciones con tarjeta avanzaron 0,8%, según los últimos datos del Banco Central de la República Argentina. En términos interanuales, los préstamos personales acumulan una suba real del 35,9%. Esta es una señal de que los argentinos recurren cada vez más al financiamiento para sostener el consumo cotidiano. El contexto es de salarios que todavía corren detrás de la inflación. Un dato importante es cómo el crédito que asfixia afecta a las familias endeudadas por el elevado costo de las cuotas.

Se dispara la cantidad de morosos y Mercado Pago encarece sus préstamos

Pero detrás de ese rebote hay un dato que enciende alarmas: la mora en tarjetas de crédito trepó al 8,9% en diciembre, frente al 8,4% de noviembre y muy por encima del 1,7% registrado un año atrás. El deterioro es veloz y sostenido. Así, refleja que una porción creciente de los usuarios que se endeudaron para llegar a fin de mes no puede cumplir con los vencimientos. El círculo se cierra solo: más morosidad genera tasas más altas, y tasas más altas generan más morosidad. Por tanto, el crédito que asfixia no permite una recuperación genuina del poder de compra.

El «crédito hamburguesa»: pagás una y devolvés dos

El impacto concreto de las tasas se ve con claridad en consumos del día a día. Si se financia un combo Cuarto de Libra mediano en McDonald’s a través de Mercado Pago —valuado en $17.900— el resultado es elocuente: en una cuota el recargo es del 5,8% y el total asciende a $18.944. En tres cuotas se devuelven $21.861, un 22,1% más que el precio original. Pero el dato más impactante llega con el plan en 12 cuotas: la tasa efectiva anual (TEA) alcanza el 112,8% y el monto total a pagar trepa a $38.090, más del doble del precio inicial de la hamburguesa. En definitiva, muchos terminan atrapados en el crédito que asfixia sin prever el verdadero costo final.

Tasas del 90% al 1.500%: el abismo entre bancos y financieras

El mercado financiero argentino muestra una dispersión de tasas que va del 90% al 900% en tasa nominal anual (TNA) según la entidad. Si se incorpora el costo financiero total (CFT), que incluye impuestos y cargos administrativos, en algunas financieras más pequeñas la cifra puede escalar al 300%, 400% e incluso hasta el 1.500% anual. El contraste resulta brutal si se lo compara con un plazo fijo tradicional, que paga alrededor del 25% de TNA, o con la inflación de enero, que fue del 2,9%. Especialistas explican que las fintech ajustan sus tasas según el perfil crediticio del usuario. A menor scoring o menor formalidad laboral, mayor el costo del dinero. Además, el acceso a crédito que asfixia se vuelve más frecuente cuanto menor es el perfil financiero del solicitante.

Récord de endeudamiento con billeteras virtuales y fuerte suba de la morosidad

El resultado es un círculo complejo y difícil de romper. Más personas se financian para sostener el consumo básico, pero el encarecimiento del crédito aumenta la carga financiera mensual de los hogares y empuja hacia arriba el nivel de morosidad. Bancos y billeteras digitales, a su vez, elevan las tasas para proteger su cartera ante los posibles incobrables. Esto vuelve a encarecer el acceso al crédito para los sectores más vulnerables. Mientras el Gobierno celebra la baja de la inflación, el costo del financiamiento cotidiano cuenta una historia diferente para millones de argentinos que no llegan a fin de mes sin ayuda de una tarjeta. Este escenario evidencia cómo el crédito que asfixia termina condicionando la economía diaria de las familias.

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