- Bettina Angeletti, mujer del jefe de Gabinete Manuel Adorni, integró la comitiva oficial que viajó a Nueva York en el ARG-01. La esposa de Adorni viajó en el avión presidencial y una fotografía la delató junto a funcionarios del Gobierno en Queens. Esto desató un pedido de informes de la oposición y una encendida polémica sobre el uso del avión presidencial para fines personales. En resumen, La esposa de Adorni viajó en el avión presidencial y esto generó debate.
Una imagen valió más que mil palabras. Este domingo, durante las primeras actividades de la delegación argentina en Nueva York en el marco de la «Argentina Week», circuló una fotografía que mostraba a Bettina Angeletti —esposa del jefe de Gabinete Manuel Adorni— junto a la comitiva oficial del Gobierno nacional en la tumba del rabino Menachem Mendel Schneerson, en el barrio de Queens. La presencia de la mujer del funcionario en un viaje de Estado abrió de inmediato un frente político. Esto obligó a Adorni a salir a dar explicaciones. Así, surgió la pregunta sobre La esposa de Adorni viajó en el avión presidencial como parte de la delegación.
El diputado Esteban Paulón, del Partido Socialista, presentó un pedido de informes ante el Congreso para determinar si Angeletti viajó en el avión oficial, quién financió el traslado, qué rol cumplía en la delegación y si existían posibles incompatibilidades o conflictos de interés. La pregunta de fondo era simple: ¿usó el avión presidencial para un viaje personal? Por esta razón, el caso de La esposa de Adorni viajó en el avión presidencial continúa generando controversia.
Adorni justificó el viaje pero encendió el debate
El martes por la tarde, en una entrevista en el canal A24, Adorni confirmó que su esposa viajó en el ARG-01 desde Buenos Aires y explicó que ella ya tenía un pasaje comprado por 5.348 dólares para el 26 de febrero. Sin embargo, un cambio en su itinerario —que incluía una escala en Miami— hizo que Presidencia «la invitara» a sumarse a la comitiva «porque no había otra forma» de que lo acompañara. «Son trabajos muy sacrificados y era mi deseo que mi mujer me acompañe», argumentó el funcionario. Además, afirmó que ni sus propios viáticos los paga el Estado. «No le sacamos un peso al Estado», sentenció, y ante el pedido de informes parlamentario respondió con displicencia: «Que haga lo que quiera la oposición». De este modo, la discusión sobre La esposa de Adorni viajó en el avión presidencial también tomó relevancia mediática.
La polémica, sin embargo, adquiere otra dimensión si se considera que hace menos de diez días la propia Jefatura de Gabinete —conducida por Adorni— modificó el régimen de viajes oficiales al exterior. Ahora, las comitivas deben limitarse a un funcionario por evento y cualquier integrante adicional debe ser justificado de manera expresa. La norma, presentada como una medida de austeridad y optimización del gasto público, contrasta con la inclusión de un familiar del propio funcionario que la firmó. Por último, La esposa de Adorni viajó en el avión presidencial refleja el dilema en torno a la aplicación de la nueva normativa.

La situación se produce, además, en un momento de creciente poder para Adorni dentro del Gobierno de Javier Milei. En los últimos días, el Ejecutivo resolvió incorporar su firma en todas las erogaciones de partidas presupuestarias del Estado, incluyendo los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), un fondo de distribución discrecional. Esta herramienta ha funcionado históricamente como herramienta política en la relación entre la Nación y las provincias. La acumulación de atribuciones, sumada al episodio del avión, consolida a Adorni como uno de los funcionarios más influyentes del gabinete. Además, en estas horas, es uno de los más cuestionados.





