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La era Milei y la industria en llamas: más de 20.000 empresas cerradas y 280.000 empleos destruidos desde diciembre de 2023

  • Desde la asunción de Javier Milei, Argentina pierde en promedio 30 empresas por día. Un repaso por los cierres más emblemáticos del sector industrial revela un patrón sistemático. Las causas principales son la caída del consumo, la apertura importadora y la pérdida de competitividad. Estos factores son denominadores comunes de una desindustrialización que no cesa.

El cierre definitivo de FATE —la histórica fábrica de cubiertas de San Fernando que dejó a 920 trabajadores en la calle— no es un hecho aislado. Es el último capítulo de una saga que comenzó el 10 de diciembre de 2023. Además, según datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) elaborados en base a registros oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, se acumula el cierre de más de 20.134 empresas con personal registrado entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025. Eso equivale a 30 empresas que bajan las persianas cada día. Asimismo, el saldo neto es de 280.984 puestos de trabajo formales destruidos en el mismo período.

El sector industrial fue uno de los más golpeados. La Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina (CSIRA) relevó que entre noviembre de 2023 y agosto de 2024 cerraron 879 fábricas en la industria manufacturera. Esa cifra trepa a 2.333 si se suman minería y construcción. Se ha perdido 38.532 empleos industriales directos en ese primer tramo. Para fines de 2025, la industria manufacturera acumulaba la desaparición de al menos 2.122 empresas y más de 39.000 puestos de trabajo registrados. Además, operaba a apenas el 57% de su capacidad instalada, el nivel más bajo desde la pandemia.

Foto: Bloomberg

Un mapa de cierres: de los frigoríficos a los lavarropas

La cronología es contundente. En febrero de 2024, Bridgestone despidió a 35 trabajadores en su planta de Lomas de Zamora. En marzo, Acindar —la siderúrgica subsidiaria de ArcelorMittal— paralizó todas sus plantas durante un mes. Esto afectó a más de 700 operarios. Además, redujo su producción anual de 1,2 millones a 600.000 toneladas.

En mayo, las textiles Textilcom y AlpaCladd —proveedoras de marcas como Cheeky, Mimo y Yagmour— despidieron a 300 trabajadores en Catamarca y La Rioja. Por su parte, Briket, fabricante de heladeras en Rosario, cesanteó a otros 300 empleados. La láctea La Suipachense se declaró en quiebra dejando a 140 familias sin ingreso. De igual manera, Alimentos Refrigerados SA —del grupo Maralac— hizo lo propio con 400 empleados.

Dánica, la alimenticia con 86 años de historia en Llavallol, anunció su cierre con 150 despidos. El año cerró con una larga lista que incluye también a ChangoMás (200 despidos), General Motors (33 despidos y 167 retiros voluntarios) y la quiebra de la histórica Copetín Gonzalo en Mendoza.

2025 profundizó el cuadro. En octubre, SKF cerró su planta en Tortuguitas dejando a 145 trabajadores en la calle. En noviembre, Whirlpool —que había inaugurado su fábrica de lavarropas en Pilar apenas en 2022, con una inversión de 50 millones de dólares— cerró definitivamente y despidió a 220 empleados. Además, la cerámica Ilva hizo lo mismo en Pilar con 300 trabajadores. Luxo y Vulcalar bajaron las persianas en La Rioja (120 despidos entre ambas).

Por su lado, Dana, la autopartista norteamericana, cerró su planta en San Luis (50 despidos). Newsan no renovó contratos a 150 empleados en Ushuaia. Además, Essen —la icónica fábrica de ollas de Venado Tuerto— inició una ola de cesantías que también sacudió a la opinión pública. En diciembre, Mondelez paralizó la actividad de 2.300 trabajadores en General Pacheco.

Mientras tanto, el grupo Dass —fabricante de productos Nike y Adidas— despidió a 160 personas. En Córdoba, la histórica pyme Nueva Dalmacia en Alta Córdoba cerró de un día para el otro. Avisó a sus empleados por WhatsApp a la una de la mañana que estaba en quiebra. Finalmente, en febrero de 2026, FATE puso el broche final con sus 920 despidos en San Fernando.

Foto: Michael Nagle/Bloomberg

A este cuadro se suma la retirada de al menos ocho multinacionales que dejaron de operar en el país durante 2024, entre ellas HSBC, Xerox, Clorox, Prudential, Procter & Gamble y Fresenius Medical Care, según relevamientos de la diputada Julia Strada. Asimismo, marcas como Bimbo, PepsiCo, Danone, Puma, Itaú, Makro, Telefónica, MercedesBenz, Exxon Mobil y Bridgestone también redujeron o liquidaron operaciones locales.

El denominador común en todos los casos es el mismo: caída del consumo interno, apertura importadora sin protección arancelaria y suba de costos. Según el investigador del CONICET Martín Schorr, se trata de un «combo» diseñado por la propia política económica. Este modelo combina apertura comercial, tipo de cambio atrasado, retracción del mercado interno y fuertes aumentos en tarifas y costos financieros. El resultado, sostiene, es el desmantelamiento acelerado de bases productivas que, una vez destruidas, son difíciles y costosas de reconstruir. La industria manufacturera cerró 2024 con una caída del 9,2% en su actividad. Asimismo, la construcción se desplomó un 17,7%, según datos del INDEC.

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