- La emblemática empresa Pauny de Las Varillas atraviesa uno de sus peores momentos. Según el secretario de la UOM, Nelson Insaurralde, la producción se desplomó a la mitad en el último año. La firma no habla de cierre pero reclama créditos y condiciones de competitividad al Gobierno nacional en medio de una ola de crisis industriales que sacude al país.
En el corazón productivo de Córdoba, una de sus industrias más emblemáticas enciende alarmas. Pauny, la fábrica de tractores con décadas de historia en Las Varillas, atraviesa una crisis severa que se profundizó a lo largo de 2024 y que todavía no encuentra piso. Además, el contexto no es ajeno al momento que vive la industria nacional en general, golpeada por una seguidilla de cierres y reestructuraciones que van desde las terminales automotrices hasta los fabricantes de neumáticos. Sin embargo, en el caso de Pauny la situación adquiere un peso simbólico particular. Se trata de una empresa que históricamente representó la capacidad cordobesa de fabricar maquinaria agrícola de alta complejidad.
Nelson Insaurralde, secretario de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), fue el primero en poner números concretos sobre la mesa. «Desde el año pasado la empresa tuvo una crisis muy fuerte en la entrega de producción, terminando el año con un 50% menos en comparación con el año anterior», advirtió el dirigente gremial, pintando un panorama que preocupa tanto a los trabajadores del sector como a la comunidad de Las Varillas, cuya economía local está estrechamente ligada al funcionamiento de la planta Pauny que genera gran impacto en la localidad.

Sin cierre por ahora, pero con la mano extendida al Estado
A pesar de la gravedad del cuadro, Insaurralde intentó matizar el mensaje para evitar el pánico entre los trabajadores y la comunidad. «No queremos dar un mensaje desesperanzador. La empresa no habla de un cierre, pero está muy golpeada y espera que el Gobierno habilite créditos y condiciones para poder vender y ser competitiva», señaló el secretario gremial. Por lo tanto, Pauny depende de la respuesta concreta del Estado nacional en materia de financiamiento y política industrial.
Un sector que pide oxígeno: créditos, competitividad y mercado
El reclamo de Pauny se inscribe en un debate más amplio sobre el modelo económico que impulsa la administración de Javier Milei. La apertura importadora, la retracción del crédito productivo y la caída del consumo interno golpean especialmente a industrias como la metalmecánica. Estas industrias necesitan condiciones financieras accesibles tanto para producir como para que los compradores —productores agropecuarios en este caso— puedan acceder a la maquinaria. Asimismo, sin crédito disponible para el campo, no hay demanda de tractores. Por consiguiente, sin demanda, no hay producción. Por lo tanto, la situación de Pauny es representativa del desafío industrial nacional.

El caso Pauny se suma a una lista que crece semana a semana: FATE, que cerró sus puertas y dejó 920 trabajadores en la calle; las tensiones en el sector automotriz; y la presión constante sobre las pequeñas y medianas empresas industriales que operan en el interior del país. Para Córdoba, que se enorgullece de su tejido industrial diversificado, cada cierre o crisis de este tipo es un golpe a una identidad productiva construida durante décadas. Finalmente, la pelota por ahora queda en la cancha del Gobierno nacional y Pauny es uno de los referentes en ese contexto.





