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viernes, noviembre 28, 2025
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Whirlpool cerró su planta de Pilar y dejó en la calle a 300 trabajadores

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La empresa de electrodomésticos clausuró de manera imprevista su fábrica en la provincia de Buenos Aires, alegando caída del consumo, sobrestock y avance de las importaciones. La medida pone fin a un proyecto industrial inaugurado apenas en 2022 y expone el impacto de la apertura comercial en la producción nacional.

La multinacional Whirlpool cerró este miércoles de forma intempestiva su planta de producción de electrodomésticos ubicada en la localidad de Fátima, partido de Pilar, provincia de Buenos Aires, dejando sin empleo a 300 trabajadores. La decisión fue comunicada por la compañía argumentando una fuerte caída en las ventas, sobrestock de mercadería y el incremento de las importaciones como factores determinantes para la clausura definitiva de las instalaciones.

La fábrica había comenzado a producir en 2022 y durante su primer año de actividad llegó a incorporar nuevas líneas de producción para la fabricación de lavarropas, heladeras y cocinas. Sin embargo, en 2023 la empresa ya había anticipado el deterioro de su situación con el despido de 60 operarios, en el marco de la crisis económica que afectaba al sector de electrodomésticos.

whirlpool- by Infogremiales

La noticia tomó completamente por sorpresa a los trabajadores, quienes hasta el martes desarrollaban sus tareas con normalidad. «Hasta ayer veníamos produciendo normal, y hoy de golpe fue el cierre», relató Ignacio Cabezas, uno de los operarios afectados, según publicó el portal Infogremiales. Cabezas explicó que la empresa argumentó que el mercado se encuentra «sobrestockeado» y que la baja en las ventas volvió inviable mantener la planta en funcionamiento.

El cierre definitivo marca el final abrupto de un proyecto industrial que apenas tenía dos años de vida y expone las consecuencias de la apertura comercial implementada por el gobierno nacional sobre la producción local. Whirlpool ahora se dedicará exclusivamente a la importación de electrodomésticos para abastecer el mercado argentino, abandonando la fabricación nacional.

Los trabajadores despedidos denunciaron la falta de información previa sobre la medida y ahora exigen certezas sobre las indemnizaciones que les corresponden. La clausura de la planta se suma a la ola de cierres industriales que afecta a diversos sectores de la economía argentina, en un contexto de caída del consumo interno y creciente competencia de productos importados.

El caso de Whirlpool refleja el dilema que enfrentan muchas empresas manufactureras en el país: producir localmente con costos elevados o importar productos terminados a precios más competitivos, una decisión que impacta directamente en el empleo industrial argentino.

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