La tensión entre Washington y Caracas escaló a niveles críticos tras la designación oficial del presidente venezolano como miembro del «Cártel de los Soles». El despliegue del portaaviones Gerald Ford y ataques aéreos en aguas venezolanas han dejado decenas de muertos y generado alertas internacionales.
La crisis entre Estados Unidos y Venezuela alcanzó un punto de máxima tensión en noviembre de 2025, después de que el Departamento de Estado Unidos designara oficialmente al presidente Nicolás Maduro y a altos funcionarios de su gobierno como integrantes de la organización terrorista conocida como «Cártel de los Soles». Esta medida, anunciada el 24 de noviembre, amplía las sanciones existentes contra el régimen venezolano y abre nuevas posibilidades para acciones militares directas contra infraestructura y activos del gobierno de Maduro.
La designación se produce en medio de un masivo despliegue militar estadounidense en el Caribe, que incluye al porta aviones Gerald Ford y más de 15.000 soldados, además de decenas de aeronaves. Según reportes, las fuerzas estadounidenses han llevado a cabo al menos 21 ataques aéreos contra embarcaciones en aguas venezolanas, operaciones que habrían causado la muerte de al menos 83 personas. Organizaciones de derechos humanos han denunciado estos ataques como ejecuciones extrajudiciales ilegales.
Aunque la administración estadounidense ha descartado públicamente una propuesta del gobierno venezolano para una transición de poder de dos a tres años, fuentes gubernamentales indicaron que el presidente Donald Trump autorizó operaciones encubiertas de la CIA en territorio venezolano. Trump ha manifestado su disposición al diálogo, pero también ha señalado que la nueva designación terrorista le proporciona opciones adicionales para atacar la infraestructura del gobierno de Maduro.
La situación ha generado consecuencias prácticas inmediatas en la región. La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) emitió una advertencia para que los vuelos comerciales extremen precauciones al sobrevolar Venezuela y el sur del Caribe. Como resultado, aerolíneas internacionales como Iberia y Turkish Airlines han cancelado sus vuelos a la región, afectando la conectividad aérea y el tránsito de pasajeros.
La escalada militar y diplomática marca uno de los momentos más críticos en las relaciones entre ambos países, con una presión sin precedentes sobre el gobierno venezolano y crecientes temores sobre las consecuencias humanitarias y geopolíticas que podría desencadenar un conflicto armado en la región.




