El Ejecutivo prepara un DNU que concentra todo el sistema de inteligencia bajo la conducción de la SIDE, dirigida por Sergio Neiffert. La reforma establece que todas las tareas de inteligencia tendrán carácter encubierto.
El artículo 2 del DNU establece que «todas las actividades que se realizan en el ámbito de la Inteligencia Nacional revisten carácter encubierto en virtud de su sensibilidad, con el fin de minimizar el Riesgo Estratégico Nacional».
Uno de los artículos más polémicos es el 19, que fija que «los órganos del Sistema Nacional de Inteligencia proporcionarán su propia seguridad y protección de las instalaciones, bienes, personal, operaciones e información, encontrándose habilitados a repeler y/o hacer cesar las agresiones que los pongan en riesgo».
Además, el DNU establece que «en el marco del desarrollo de actividades de inteligencia, auxilio o requerimiento judicial y/o comisión de delitos en flagrancia, el personal de inteligencia podrá proceder a la aprehensión de personas, debiendo dar aviso inmediato a las fuerzas policiales y de seguridad competentes».
Cambios en la estructura del sistema de inteligencia
La reforma establece que la Agencia de Seguridad pasará a llamarse Agencia Nacional de Contrainteligencia, la Agencia Federal de Ciberseguridad será reemplazada por la Agencia Federal de Ciberinteligencia y la División de Asuntos Internos pasa a denominarse Inspectoría General de Inteligencia.
Los titulares de los órganos desconcentrados serán designados por el Secretario de Inteligencia, reforzando la conducción jerárquica y el control interno del sistema.
Principales ejes de la reforma
Fuentes oficiales señalaron que la reforma «moderniza, ordena y legitima el Sistema de Inteligencia Nacional: lo integra al Estado, lo separa de funciones policiales, lo adapta a amenazas contemporáneas y lo somete a mayores controles, con el objetivo de mejorar la capacidad estratégica del Poder Ejecutivo».
La reforma crea un ámbito de integración funcional permanente bajo conducción de la SIDE para «compartir inteligencia entre todos los organismos especializados del Estado». También separa las áreas de ciberinteligencia y ciberseguridad, que pasará a depender de la Jefatura de Gabinete.
El Centro Nacional de Ciberseguridad funcionará en la Secretaría de Innovación dentro de Jefatura de Gabinete y se ocupará de la protección de redes, sistemas y activos, mientras que la ciberinteligencia estará en la órbita de la SIDE.
Contrainteligencia y relación con Defensa
La Agencia de Seguridad Nacional «se reorienta exclusivamente a la contrainteligencia, evitando superposición con la Policía Federal y dejando la investigación criminal en manos de las fuerzas de seguridad».
La reforma habilita formalmente que la inteligencia pueda solicitar apoyo técnico o logístico de Fuerzas Armadas, fuerzas federales y policías, «sin confundir funciones, para optimizar recursos y capacidades». También elimina la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar y establece que la producción de inteligencia estratégica militar queda a cargo del Estado Mayor Conjunto.
Críticas de la oposición y tratamiento en el Congreso
El DNU deberá ser tratado en el Congreso por la Comisión Permanente de Trámite Legislativo, que tiene diez días hábiles para analizarlo luego que el Gobierno lo envíe al Parlamento.
El diputado Esteban Paulon adelantó su rechazo: «El Congreso tiene la obligación moral y legal de rechazar este DNU. La inteligencia debe servir para proteger a la Nación de amenazas externas, no para vigilar a los ciudadanos de a pie. Defendamos la libertad, pero la de verdad».
El legislador destacó que «nosotros lo podríamos rechazar después del décimo día por votación mayoritaria en ambas cámaras».






