- El Festival Nacional de Folklore se convirtió en escenario de tensión política con artistas que criticaron al gobierno nacional. Mientras el poeta Hugo Rivella fue ovacionado por un verso contra el Presidente, la cantante Luciana Jury fue abucheada tras manifestarse políticamente. Abel Pintos defendió la libertad de expresión y recordó que el folklore siempre fue un espacio de debate social.
El Festival Nacional de Folklore de Cosquín 2026 quedó marcado por una fuerte tensión política que dividió al público y generó controversia en redes sociales. Durante las primeras tres lunas del certamen, varios artistas utilizaron el escenario de la Plaza Próspero Molina para expresar críticas al gobierno de Javier Milei, recibiendo reacciones contrapuestas de los miles de asistentes que colman cada noche el tradicional anfiteatro cordobés.
El primer episodio ocurrió en la segunda luna del domingo, cuando el poeta Hugo Francisco Rivella abrió la velada con un poema que incluía una frase lapidaria: «El político que se cree un león y es apenas una rata gritando desaforado». Aunque no mencionó a Milei por nombre, la referencia al «león» —símbolo adoptado por el Presidente— fue interpretada de inmediato por el público como una crítica directa. La frase recibió una ovación generalizada y se viralizó en las redes sociales. Rivella, coordinador del «Encuentro de Poetas» que se realiza anualmente en la ciudad del Valle de Punilla, marcó así una postura crítica frente a la realidad política del país.
Sin embargo, el clima cambió radicalmente durante la tercera luna del lunes cuando la cantante Luciana Jury protagonizó uno de los momentos más polémicos del festival. En un show que comenzó como tributo a Facundo Cabral, Jury derivó hacia un fuerte manifiesto político con críticas a la gestión de Milei y comparaciones con el gobierno de Mauricio Macri. El punto más álgido llegó cuando invitó al escenario a la artista trans Susy Shock para interpretar «No podrán». Shock fue contundente: «Si hay un folclore cómplice del poder, tenemos que decir que nosotros no somos ese folclore», en alusión a figuras que compartieron escenario con el actual presidente. Al finalizar su presentación, cuando Jury preguntó si querían «una chacarera más», el público respondió con un contundente «NO» acompañado de silbidos y abucheos.
Otros artistas como Micaela Vita, de la banda Duratierra, también manifestaron críticas a las políticas nacionales y expresaron apoyo a los jubilados, aunque bajo un tono más moderado. Frente a la polémica desatada, Abel Pintos fue consultado tras su presentación y defendió la libertad de expresión: «No me parece que esté mal, vivimos en democracia», sostuvo. El popular cantante recordó que «muchos grandes ídolos de la música popular han utilizado su canto para expresar sus ideas, no es una cosa nueva» y restó dramatismo a la controversia.
Este clima de tensión en Cosquín contrasta radicalmente con lo ocurrido días atrás en el Festival de Jesús María, donde Milei fue ovacionado por una multitud e incluso cantó «Amor salvaje» junto al Chaqueño Palavecino. Las reacciones divididas evidencian que, aunque ambos festivales son íconos del folklore cordobés, convocan a públicos con sensibilidades políticas distintas. Cosquín reafirma así su tradición histórica como espacio donde la música y la coyuntura social conviven en permanente tensión, ratificando que el folklore argentino nunca fue ajeno al debate político y social del país.








