- El organismo recaudador incorporó nuevos parámetros de control que incluyen movimientos en billeteras digitales como Mercado Pago. El resultado: miles de pequeños contribuyentes reciben notificaciones de exclusión o recategorización, incluso por transferencias sin relación con su actividad económica.
Un régimen pensado para los más chicos, ahora en el centro de la tormenta
El monotributo nació el 1° de noviembre de 1998 con un objetivo claro: simplificar la situación impositiva de los contribuyentes más pequeños y marginales del sistema formal. Durante más de dos décadas, el régimen funcionó como refugio para quienes, a cambio de una cuota fija mensual, accedían a cobertura de obra social y aportes jubilatorios sin necesidad de enfrentarse a la complejidad del régimen general. Sin embargo, la ampliación de los parámetros de fiscalización que lleva adelante ARCA —ex AFIP— está poniendo ese esquema patas arriba.
Según explicó un contador consultado por este medio, desde siempre existieron causales de exclusión vinculadas a la facturación, los gastos declarados y los depósitos bancarios. Lo que cambió ahora es que el organismo sumó a ese análisis los movimientos registrados en billeteras virtuales como Mercado Pago, bajo la hipótesis de que allí podrían esconderse ingresos no declarados.
El problema: la red atrapó a quienes no debería
El inconveniente más grave que señalan los especialistas es que el sistema no está discriminando entre ingresos genuinos de una actividad económica y simples transferencias entre particulares. «Tiraron la red y terminaron trayendo todo ingreso», advirtió el profesional, quien describió situaciones a su juicio insólitas que ya circulan entre contribuyentes afectados.
Uno de los casos más llamativos involucra a una madre que organizó una colecta entre padres de un curso escolar para comprar libros de texto —una práctica habitual en colegios de todo el país— y vio cómo esa suma de dinero recibida en su billetera virtual fue interpretada por ARCA como ingreso propio, lo que derivó en su recategorización automática y un salto significativo en la cuota mensual que debe abonar. El episodio grafica con crudeza los efectos colaterales de una fiscalización que, según los contadores, necesita urgente revisión y precisión antes de seguir generando alarma entre quienes menos capacidad tienen de defenderse del sistema.






