Cada vez más personas recurren a dispositivos de succión diseñados específicamente para adultos como herramienta para gestionar la ansiedad y la sobrecarga emocional. Fabricados con silicona médica y con precios que superan los 60 euros, los chupetes prometen alivio inmediato, aunque expertos advierten sobre la falta de evidencia científica y posibles riesgos odontológicos.
Lo que hace algunos años parecía una excentricidad hoy comienza a consolidarse como una tendencia silenciosa. Cada vez más personas adultas recurren a chupetes diseñados específicamente para su edad como una forma de gestionar el estrés, la ansiedad y la sobrecarga emocional cotidiana. Estos dispositivos, fabricados con silicona médica y comercializados en tiendas especializadas, pueden superar los 60 euros y se promocionan como una herramienta de alivio inmediato ante las tensiones de la vida moderna.
Quienes los utilizan aseguran que la succión produce una sensación rápida de calma, ayuda a concentrarse y facilita la relajación, especialmente antes de dormir. Desde la psicología, el fenómeno se vincula a mecanismos de autorregulación emocional similares a los que generan otros objetos antiestrés, como los fidget spinners o las pelotas de estrés. La acción repetitiva de succionar podría activar recuerdos sensoriales de seguridad asociados a la infancia, proporcionando una sensación de confort momentáneo.

Sin embargo, la aparente inocencia del hábito no está exenta de sombras. No existe evidencia científica concluyente que respalde su efectividad como tratamiento terapéutico para trastornos de ansiedad o estrés crónico. Más aún, profesionales de la odontología advierten que un uso prolongado podría provocar alteraciones en la mordida, desgaste del esmalte dental o problemas en la articulación temporomandibular, especialmente si se utiliza durante varias horas al día.
La comercialización de estos productos ha generado un debate en redes sociales y entre profesionales de la salud mental. Mientras algunos terapeutas consideran que pueden ser una herramienta complementaria de autocuidado, otros cuestionan que se presenten como soluciones rápidas sin abordar las causas profundas del malestar emocional. La crítica apunta a que, en lugar de buscar estrategias de afrontamiento saludables o ayuda profesional, las personas optan por «parches» que ofrecen alivio temporal.

Más allá del objeto en sí, la tendencia plantea una pregunta inquietante: en una sociedad marcada por el cansancio, la ansiedad y la urgencia constante, ¿hasta qué punto estamos dispuestos a retroceder en busca de consuelo inmediato? El fenómeno de los chupetes para adultos parece reflejar una necesidad colectiva de refugio ante la sobrecarga de estímulos y demandas, pero también expone la fragilidad de los mecanismos de contención emocional en tiempos de crisis mental generalizada.





