- La empresa FAM dejó varados a miles de cordobeses desde el domingo. La crisis en el transporte público se agrava cada día. El plan de contingencia municipal no alcanza, y los trabajadores ya sufren las consecuencias: pérdida de presentismo, sanciones y dificultades económicas para costear el traslado. En definitiva, la crisis en el transporte público afecta a toda la ciudad.
Los usuarios del Corredor 2 del transporte público de Córdoba atraviesan una semana de caos y desesperación. Desde el domingo, la empresa FAM dejó de prestar el servicio con normalidad. Esto obliga a los pasajeros a esperar más de dos horas en las paradas. Y cuando un colectivo finalmente aparece, llega tan cargado que no puede levantar a nadie más. Por supuesto, la crisis en el transporte público está en el centro de esta problemática.
Desde la Municipalidad de Córdoba señalaron que la responsabilidad de la crisis recae directamente sobre FAM, operadora del corredor. También confirmaron que se activó un plan de contingencia para paliar la situación. Sin embargo, ese esquema de emergencia no está dando resultados. La presión adicional sobre la red derivó en que los servicios de Tamsau, SiBus y Coniferal también resintieran su prestación habitual. De hecho, la crisis en el transporte público se ha vuelto una preocupación constante para los ciudadanos.
El impacto ya se siente en los bolsillos y en el trabajo
#AHORA Pza Colón, confusión e incertidumbre, en el primer dia de la aplicación de la contingencia en los corredores 2, 5 y 7 del Transporte Urbano. Usuarios piden explicaciones a la Municipalidad y Justicia sobre lo sucedido en FAM. Info: Javier Sassi @masradiocba pic.twitter.com/7pBzcHZY8I
— Javier A. Sassi (@JavierSassi) March 9, 2026
Mientras la ciudad busca una solución, los trabajadores son quienes pagan el costo más alto. Varios usuarios ya acumularon inasistencias. Otros recibieron sanciones laborales por llegar tarde. Además, muchos enfrentan la angustia de no poder solventar económicamente opciones alternativas de transporte para cumplir con sus obligaciones. Asimismo, se puede ver que la crisis en el transporte público trae grandes consecuencias sociales y económicas.
Ante la escalada de reclamos, desde el Municipio le pidieron a la población que «tenga paciencia». También estimaron que el problema podría resolverse en el transcurso de una semana. Una respuesta que generó más indignación entre quienes deben madrugar sin certeza de poder llegar a destino.
La crisis del Corredor 2 vuelve a exponer la fragilidad del sistema de transporte urbano cordobés. Además, muestra la dependencia estructural de los usuarios respecto de empresas concesionarias que, cuando fallan, no tienen reemplazo inmediato. Por ahora, miles de cordobeses siguen esperando en las paradas, con la incertidumbre de si el próximo colectivo —si llega— tendrá lugar para ellos.






