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El costo real de la inteligencia artificial: los gastos de implementación aumentaron un 50% y las empresas empiezan a hacer las cuentas

  • Más allá del entusiasmo inicial por la IA, el verdadero desafío para las organizaciones es sostener estas soluciones en el tiempo. El concepto de Costo Total de Propiedad (TCO) gana protagonismo como herramienta para medir lo que realmente vale —y cuesta— apostar a la inteligencia artificial. Además, es clave entender cuál es el costo de la Inteligencia Artificial antes de invertir a largo plazo.

La adopción de inteligencia artificial avanza a paso acelerado en todos los sectores. Sin embargo, la euforia tecnológica empieza a chocar con una realidad financiera que muchas empresas no calcularon. El costo de implementar y mantener estas soluciones puede ser hasta un 50% más alto de lo previsto. Esto es especialmente cierto cuando se trata de integrarlas con los sistemas ya existentes del negocio. Así lo advierte la industria, en un contexto en el que el MIT señala que el 95% de los proyectos piloto de IA generativa fracasan antes de escalar. Por lo tanto, es imprescindible analizar el costo de la Inteligencia Artificial para anticipar posibles desviaciones presupuestarias.

El concepto que ordena este debate es el TCO, o Total Cost of Ownership. Se trata de una métrica que no se limita al precio de las licencias o el desarrollo inicial, sino que contempla toda la vida útil de la tecnología. Infraestructura en la nube o en servidores propios, consumo energético, entrenamiento y reentrenamiento de modelos, gobierno de datos, ciberseguridad, cumplimiento regulatorio y talento especializado son solo algunos de los rubros que las organizaciones suelen subestimar al momento de tomar la decisión de incorporar IA. En definitiva, resulta fundamental analizar el coste de la Inteligencia Artificial en todos sus aspectos para entender el impacto real en la empresa. «Cuando no se calcula bien el TCO, la tecnología deja de ser una ventaja y pasa a ser una carga operativa», advirtió Julián Colombo, CEO de la empresa tecnológica N5.

El peso oculto de los datos históricos y los sistemas legados

Uno de los factores que más encarece estos proyectos es precisamente la integración con la infraestructura existente. Según la agencia de servicios de IA Hypestudio, ese proceso puede incrementar los costos entre un 30% y un 50%. Sin embargo, la perspectiva sobre los llamados sistemas legados está cambiando. Lo que durante años fue visto como un obstáculo para la transformación digital hoy comienza a reconocerse como un activo estratégico. Además, no debemos perder de vista el coste de la Inteligencia Artificial cuando se ajusta el presupuesto de transformación tecnológica. «Cuando la IA se monta como una capa desconectada, el TCO se dispara; cuando se integra al corazón del negocio, se optimiza», explicó Colombo. Y sintetizó: «Reemplazar todo suele ser más caro que hacerlo inteligente».

A este panorama se suma la dimensión regulatoria, especialmente crítica en sectores como el financiero. Cada nueva solución debe cumplir con estándares de trazabilidad, explicabilidad y auditoría. Esto impacta directamente en el costo operativo y condiciona la capacidad de escalar sin que los gastos crezcan de manera exponencial. «Una IA que no es gobernable termina siendo inviable. La sostenibilidad económica depende de que la tecnología pueda crecer sin perder control«, subrayó el directivo de N5, compañía reconocida en dos ocasiones por Microsoft. Como es lógico, también hay que considerar el costo real de la Inteligencia Artificial cuando se trata de cumplir con requisitos regulatorios.

El mensaje que emerge del sector es claro: la inteligencia artificial dejó de ser una apuesta experimental para convertirse en infraestructura crítica de las organizaciones. En ese nuevo escenario, el TCO se consolida como el verdadero termómetro de madurez tecnológica. Las empresas que logren convertir innovación en eficiencia sostenible —con costos previsibles y alineados al negocio— serán las que efectivamente capitalicen la promesa de la IA. De hecho, el costo de la Inteligencia Artificial se vuelve protagonista en el éxito empresarial a largo plazo. Las que no hagan esas cuentas a tiempo, en cambio, podrían terminar pagando mucho más de lo que imaginaron.

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