La vicepresidenta ejecutiva asumió el cargo este lunes ante la Asamblea Nacional luego de que el Tribunal Supremo la designara como mandataria interina. Prometió «colaborar»con Estados Unidos durante la transición.
Delcy Rodríguez juró este lunes como presidenta encargada de Venezuela ante la Asamblea Nacional, convirtiéndose en la primera mujer en encabezar el Ejecutivo del país sudamericano. La designación se produjo luego de que el Tribunal Supremo de Justicia la nombrara como mandataria interina tras la captura de Nicolás Maduro, quien fue detenido el sábado en una operación militar estadounidense y trasladado junto a su esposa Cilia Flores a una cárcel de máxima seguridad en Nueva York. «Vengo como vicepresidenta ejecutiva del presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, a prestar juramento», comenzó su discurso.
La nueva presidenta encargada, quien se desempeñaba como vicepresidenta desde 2018, expresó su dolor por lo que calificó como «una agresión militar ilegítima contra nuestra patria». Rodríguez, que tras la captura de Maduro ofreció «colaborar» con la administración Trump, fue juramentada por el presidente de la Asamblea Nacional, su hermano Jorge Rodríguez. «Vengo con dolor por el secuestro de dos héroes que tenemos de rehenes en Estados Unidos. El presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente, la primera dama, Cilia Flores», manifestó durante su discurso. Estas declaraciones se produjeron en medio de sospechas de diversos sectores sobre un supuesto acuerdo entre los hermanos Rodríguez y Estados Unidos para facilitar la operación.

Este lunes, Nicolás Maduro compareció ante el juez Alvin Hellerstein en Manhattan, donde se declaró inocente de los cargos que enfrenta. «Soy inocente. No soy culpable de nada de lo que se ha mencionado aquí», expresó el mandatario ante el tribunal. El líder venezolano fue acusado por el gobierno estadounidense de presuntos hechos vinculados al narcotráfico y el terrorismo, cargos utilizados para justificar su captura y la intervención militar en territorio venezolano. «Sigo siendo el presidente de mi país y me considero un prisionero de guerra. Fui capturado en mi casa en Caracas», afirmó Maduro, refiriéndose a la operación del sábado 3 de enero.

Durante la audiencia, Maduro rechazó los cuatro cargos penales que le imputa la justicia estadounidense: narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas de guerra, incluidas ametralladoras y dispositivos destructivos. Por su parte, Cilia Flores también ratificó su inocencia y se declaró «no culpable«. El juez Hellerstein leyó una versión resumida de la acusación antes de registrar las declaraciones y aclaró que ambos deben presentarse nuevamente ante los tribunales el próximo 17 de marzo.
Mientras tanto, grupos de manifestantes se congregaron frente al juzgado federal de Manhattan en defensa de Maduro y Flores. En las puertas del tribunal se escucharon fuertes cánticos y se visualizaron personas con banderas y pancartas que exigían «¡Libertad para el presidente Maduro y Cilia Flores ya!», «¡No a la guerra por el petróleo venezolano!» y «¡EE.UU., manos fuera de Venezuela!». La operación militar estadounidense generó condenas de diversos gobiernos latinoamericanos y europeos, mientras que otros sectores celebraron la acción.






