- La exministra y senadora admitió que la ley de la Reforma Laboral no distingue entre una enfermedad leve y una grave al momento de reducir el salario al 75% durante la licencia médica. «Tuvimos un error y lo reconozco», afirmó. La corrección podría obligar a que el proyecto vuelva al Senado tras su aprobación en Diputados.
Uno de los artículos más polémicos de la Reforma Laboral aprobada esta semana quedó en el centro de la polémica. Esto ocurrió luego de que la propia senadora Patricia Bullrich reconociera públicamente un error en su redacción. Se trata de la disposición que establece que un trabajador que se ausenta por enfermedad pase a cobrar el 75% de su salario. Además, no distingue entre una dolencia leve y una enfermedad grave, degenerativa o irrecuperable. La admisión de la ex ministra de Seguridad generó un fuerte impacto político y abrió la posibilidad de que el texto deba ser corregido.
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«Tuvimos un error, la ley original no distingue entre enfermedades. Ese es el gran punto. Tuvimos un error y lo reconozco. El error fue no haber aclarado las enfermedades severas, degenerativas o irrecuperables», sostuvo Bullrich en declaraciones que rápidamente se viralizaron. La legisladora justificó la equivocación señalando que «puede pasar en 210 artículos» e intentó explicar el origen del problema: «Nos pasó porque tomamos la estructura de la vieja ley que no distingue entre un esguince y un cáncer». Además, cabe resaltar que la Reforma Laboral introducida generó este tipo de debates a nivel nacional.
El artículo que equiparó un esguince con un cáncer
La gravedad del error radica en que, tal como quedó redactado el artículo, un trabajador con cáncer, una enfermedad degenerativa o una condición irrecuperable recibiría el mismo tratamiento salarial que alguien con una lesión leve o una gripe. Es decir, en ambos casos el salario se reduciría al 75% durante la licencia médica. En el contexto de esta reforma laboral, la falta de distinción generó un rechazo transversal que superó los límites de la oposición y llegó a sectores del propio oficialismo.
Bullrich intentó además defender el espíritu original del artículo cuestionado. Explicó que la iniciativa surgió de consultas con magistrados del fuero laboral. «Nosotros lo propusimos porque hablamos con una serie de jueces laborales razonables que nos dijeron que el artículo 208 generaba un terrible ausentismo, litigiosidad, problemas terribles. Empresas truchas que te dan una mafia de los certificados y que ellos lidiaban todos los días con esa mafia de los certificados», argumentó la senadora. Así, intentó encuadrar la medida como una respuesta a un problema real del sistema laboral argentino, provocado por la propia Reforma Laboral.
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La corrección del artículo está ahora en manos de la Cámara de Diputados, donde el proyecto se encuentra en análisis legal y técnico. Sin embargo, cualquier modificación al texto aprobado por el Senado implicaría que la ley deba volver a la Cámara Alta para su revisión. Esto complicaría el cronograma legislativo del oficialismo. «Ahora lo está tratando Diputados, y lo está analizando legal y técnica, pero digamos que se reconoce el error», señaló Bullrich, quien también apuntó contra la oposición: «Que no hayan leído o que se hayan enterado tarde no quiere decir que eso no se sabía, porque inclusive la oposición lo marcó».
El episodio expone las consecuencias de legislar con velocidad sobre materias complejas y deja una enseñanza política incómoda para el oficialismo. Una reforma laboral de 210 artículos que apunta a modernizar las relaciones de trabajo terminó equiparando, en su letra, la situación de un trabajador con un esguince con la de un paciente oncológico. Es más, la polémica en torno a la Reforma Laboral revela los desafíos de actualizar la legislación laboral argentina de manera adecuada. La corrección es reconocida, pero el daño político ya está hecho y el camino para enmendarlo podría ser más largo de lo esperado.



