VIOLENCIA EN LAS ESCUELAS: «NO ES UN FENÓMENO AISLADO, ES EL SÍNTOMA DE UNA SOCIEDAD QUE NATURALIZÓ LA AGRESIÓN»

- Darío Ricardo, integrante de la Coordinación Gremial de la Junta Ejecutiva de UEPC, analizó en profundidad los recientes episodios de violencia en el ámbito escolar. Además, advirtió que la escuela ya no puede contener sola lo que la sociedad, las familias y las redes sociales generan. El gremio docente reclama más equipos técnicos, cargos efectivizados y una respuesta integral que involucre a todos los actores. Es importante destacar que la violencia en las escuelas requiere un abordaje colectivo.
Los recientes episodios de violencia en escuelas de todo el país encendieron las alarmas y reabrieron un debate que la sociedad argentina no puede seguir postergando. Darío Ricardo, integrante de la Coordinación Gremial de la Junta Ejecutiva de UEPC, fue contundente al señalar que lo que ocurre dentro de las aulas no es un fenómeno aislado. Tampoco es exclusivamente educativo. «La escuela no está exenta de lo que pasa socialmente. Hoy vivimos en una sociedad con mucha violencia, con discursos y acciones violentas que inevitablemente se trasladan al ámbito escolar», sostuvo el referente gremial. Por supuesto, hablar de violencia en las escuelas implica también pensar en sus causas y consecuencias de manera profunda.
Históricamente, la escuela funcionó como un espacio de contención y como un bastión capaz de frenar el impacto de las problemáticas sociales en la vida de niños y adolescentes. Pero ese límite, según Ricardo, es hoy cada vez más difuso. El deterioro del respeto hacia la autoridad aparece como uno de los factores que más incide en la convivencia cotidiana. «Antes había una coherencia social en el respeto. Hoy eso está roto. La violencia se naturaliza y aparece en cualquier situación cotidiana», alertó con preocupación. En ese marco, también crecen los episodios de agresión verbal y física hacia docentes. Además, estas situaciones se amplifican a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería. En muchos de estos conflictos, la violencia en las escuelas surge vinculada a la falta de límites claros.

Redes sociales, efecto contagio y la respuesta de los estudiantes
Las amenazas, pintadas y mensajes que circularon en los últimos días —algunos vinculados a supuestos desafíos virales— complejizan aún más el abordaje del problema. «Cuando esto viene desde afuera, desde redes o desafíos, es mucho más difícil intervenir. Ya no es solo un conflicto dentro del aula», advirtió Ricardo. Sin embargo, el dirigente de UEPC también destacó una cara positiva del fenómeno. Numerosos estudiantes generaron contenidos digitales para concientizar y rechazar la violencia. Esto demuestra, según sus palabras, que la escuela todavía tiene capacidad de trabajar y revertir estas situaciones cuando cuenta con las herramientas adecuadas. Mientras tanto, los estudiantes enfrentan la violencia en las escuelas con creatividad y responsabilidad.
Frente a este escenario, se avanzó en protocolos de actuación ante amenazas, pero desde UEPC insisten en que eso no es suficiente. El foco, señalan, debe estar en el acompañamiento real dentro de las instituciones. Deben sumarse más equipos técnicos, jornadas específicas de trabajo en el aula, intervención activa del Ministerio de Educación y articulación con el sistema judicial. A esto se suma una problemática estructural que el gremio viene denunciando. La falta de preceptores y docentes genera sobrecarga laboral y dificulta el seguimiento de los estudiantes. «Los cargos están previstos, pero no se efectivizan a tiempo. Ahí hay que agilizar el sistema», sentenció Ricardo. En ese sentido, las políticas públicas deben centrarse en las causas de la violencia en las escuelas para lograr una mejora estructural.
El referente gremial fue enfático en que la solución no puede recaer únicamente en la escuela y subrayó el rol insustituible de las familias en este proceso. «Si la familia no acompaña, es muy difícil. Antes lo que decía la escuela era palabra importante en casa. Hoy eso se ha perdido», lamentó. Para Ricardo, la violencia escolar no es el problema en sí mismo sino el síntoma de algo más profundo. «Esto es un combo. Sociedad, familia, tecnología. Si no lo abordamos de manera integral, va a seguir apareciendo en distintos ámbitos». La invitación, entonces, es a frenar, reflexionar y actuar colectivamente, porque lo que hoy se ve en las aulas es apenas una parte de un problema mucho más grande. Por lo tanto, es fundamental abordar la violencia en las escuelas desde toda la comunidad educativa.




