Alerta en FAdeA: sueldos atrasados, deuda millonaria y un futuro incierto para la fábrica de aviones

- La emblemática planta cordobesa opera al mínimo con turnos reducidos y una deuda con proveedores que escala a los 20 millones de dólares. Los gremios advierten sobre la situación y sostienen que hay alerta en Fadea. Exigen la intervención de la Secretaría de Trabajo ante la falta de un plan de reactivación por parte de la Nación.
La Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) atraviesa una de las crisis operativas más agudas de su historia reciente. Esta situación mantiene en vilo a sus más de 700 trabajadores. Tras una semana marcada por la incertidumbre y la demora en el pago de los haberes de marzo, el Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos formalizó un reclamo ante la Secretaría de Trabajo de Córdoba. El gremio busca que la provincia interceda ante el Ministerio de Defensa de la Nación. Esto se debe a la falta de respuestas claras sobre la continuidad de los contratos y la estabilidad laboral de la planta. Por tanto, la alerta en Fadea se ha convertido también en el centro de atención de la sociedad cordobesa.
Aunque el depósito de los salarios se regularizó sobre el cierre de la semana pasada, la paz social está lejos de alcanzarse. Actualmente, el directorio encabezado por Julio Manco mantiene un esquema de turnos reducidos de tres días semanales. Esta es una medida que refleja la parálisis productiva. La actividad en los hangares se limita a tareas menores de mantenimiento para privados y la provisión de piezas para la brasileña Embraer. Esto resulta insuficiente para cubrir la estructura de costos de un polo industrial de tal magnitud. En este contexto, el temor por una alerta en Fadea se intensifica entre los trabajadores.

Deuda millonaria y contratos «congelados» por el ajuste
El nudo del conflicto radica en el asfixiante rojo financiero: la deuda con proveedores ya supera los 20 millones de dólares. Mientras tanto, los contratos clave con la Fuerza Aérea Argentina permanecen «estacionados» en los despachos de los ministerios de Defensa y Economía. Estos contratos están supeditados a la política de superávit fiscal del Gobierno nacional. Sin la firma de estos acuerdos, FAdeA carece de los recursos genuinos necesarios para adquirir insumos básicos y garantizar su funcionamiento operativo. Por esta razón, la comunidad considera la situación como una auténtica alerta en Fadea.
La preocupación no solo es gremial, sino también política. El gobernador Martín Llaryora ha insistido en la necesidad de preservar a FAdeA como un activo estratégico para el desarrollo industrial cordobés. Sin embargo, la sangre de personal es evidente. De los 900 empleados que integraban la nómina en 2024, la cifra cayó a poco más de 700 mediante planes de retiros voluntarios. Los trabajadores advierten que, de no mediar un plan de saneamiento, el vaciamiento técnico de la fábrica podría volverse irreversible en el corto plazo.
La tensión entre la urgencia por el equilibrio fiscal y la soberanía industrial pone a FAdeA en una encrucijada histórica. La incertidumbre crece día a día entre las familias aeronáuticas. Ellas observan cómo la falta de inversión estatal desdibuja el horizonte de una empresa que supo ser vanguardia en la región. Sin medidas concretas para recuperar las líneas de negocio y asegurar el flujo de fondos, el destino de uno de los pilares de la identidad productiva cordobesa pende de un hilo. Así, la alerta en Fadea se convierte en protagonista de la discusión pública.




