El fracaso del RIGI: Entre anuncios multimillonarios y una realidad de persianas cerradas

- A pesar de las promesas del Gobierno, la inversión real no llega. La industria nacional pierde 70 empresas por día y el desempleo ya escala al 7,5%, su nivel más alto desde la pandemia. Esto evidencia el Fracaso de RIGI.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) cumplió casi dos años desde su sanción. Sin embargo, los resultados en la economía de a pie son inexistentes. Mientras el Ministerio de Economía celebra «anuncios» por más de US$ 80.000 millones, la ejecución real es alarmante. Además, informes de mayo de 2026 indican que apenas el 3% de los proyectos presentados se han materializado en obras o ingresos de divisas concretos.
Expertos y gobernadores opositores denuncian que el RIGI no está atrayendo «capital nuevo». En cambio, está otorgando beneficios impositivos extraordinarios a proyectos mineros y energéticos que ya estaban en marcha antes de la ley. El resultado es un costo fiscal de US$ 1.000 millones anuales que el Estado deja de recaudar sin obtener a cambio la reactivación prometida.

La industria nacional, el gran perdedor
Mientras las grandes corporaciones esperan condiciones ideales para invertir, el entramado productivo local se desintegra. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), el inicio de 2026 ha sido devastador para las PYMES:
- 70 empresas cierran sus puertas por día hábil en Argentina.
- En los últimos 26 meses, desaparecieron más de 24.000 empleadores.
- La industria manufacturera es el sector más golpeado por la caída del consumo y la apertura de importaciones sin protección.
Desempleo en alza: El drama de los 2 millones de desocupados
La falta de inversión real ya tiene rostro humano. La tasa de desempleo trepó al 7,5%, afectando a cerca de dos millones de argentinos. En los grandes centros urbanos como el Gran Buenos Aires y Córdoba, las cifras son aún más crudas, rozando el 10%.
«El RIGI es un esquema de desinversión disfrazado», señalan desde sectores productivos. «Se le dan ventajas totales a empresas extranjeras que no generan empleo masivo, mientras la industria que genera 8 de cada 10 puestos de trabajo en el país se queda sin crédito y sin mercado».

Del RIGI al «Súper RIGI»: ¿Más beneficios para quién?
Lejos de revisar el esquema ante la falta de resultados, el Gobierno apuesta ahora por el «Súper RIGI», orientado a sectores tecnológicos y de Inteligencia Artificial. Sin embargo, la desconfianza crece: sin un mercado interno fuerte y con una industria nacional en retirada, los incentivos parecen destinados a convertir a la Argentina en un enclave de servicios para el exterior. Además, no hay impacto real en la calidad de vida de los ciudadanos.


