- La emblemática empresa Arcor de Arroyito atraviesa una caída sin precedentes que supera incluso los registros de la pandemia. El desplome del consumo interno y la pérdida del poder adquisitivo impactan directamente en la producción industrial.
Arcor, el gigante industrial argentino con sede en Arroyito, enfrenta la peor crisis de su historia. Ha sufrido una caída del 74% en sus ventas, superando incluso los registros de la pandemia de COVID-19. Por este motivo, la situación ha generado preocupación en la localidad cordobesa, donde la empresa representa un pilar fundamental de la economía local.
El desplome del consumo interno y la pérdida brutal del poder adquisitivo se traducen en fábricas que reducen su producción. Además, los trabajadores buscan changas complementarias y las familias ajustan cada vez más su presupuesto. El mapa industrial argentino muestra un panorama sombrío: aproximadamente 30 industrias cierran sus puertas por día, según datos del sector.
Impacto regional y pérdida masiva de empleos
Cuando una empresa de la envergadura de Arcor tambalea, las consecuencias trascienden lo corporativo y afectan a pueblos enteros y regiones productivas. Arroyito, cuya identidad está fuertemente ligada a la compañía fundada por Fulvio Pagani, observa con preocupación el desarrollo de una crisis. Esta crisis pone en riesgo no solo empleos directos, sino también toda la cadena de valor asociada.
Desde la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023, se perdieron casi 300 mil empleos en Argentina, según cifras del sector industrial. Los críticos del modelo económico actual señalan la ausencia de medidas específicas para sostener la industria nacional. Mientras tanto, el gobierno prioriza el equilibrio fiscal, la reducción de la inflación y la apertura comercial como ejes de su gestión.
El debate sobre el futuro industrial del país se intensifica ante casos como el de Arcor. Para sectores productivos y sindicales, sin industria no hay trabajo genuino y sin trabajo no hay futuro sostenible. Al mismo tiempo, la discusión sobre qué modelo económico necesita Argentina para preservar su tejido industrial y proteger el empleo se profundiza. Esto ocurre mientras empresas emblemáticas atraviesan su momento más crítico en décadas.



