La salida neta de fondos entre enero y noviembre de 2025 alcanzó los 1.521 millones de dólares, según datos del Banco Central. El resultado marca un hito estadístico y contradice el discurso oficial sobre la llegada de inversiones, reflejando un proceso de desinversión empresaria en un contexto económico complejo.
Por primera vez desde 2003, la inversión extranjera directa (IED) en Argentina muestra un saldo acumulado negativo. La salida neta de fondos entre enero y noviembre de 2025 fue de 1.521 millones de dólares, según la serie mensual elaborada por el Banco Central (BCRA), un dato que golpea en el centro del relato libertario sobre la atracción de capitales y representa un punto de inflexión en la historia económica reciente del país.
El resultado se confirma en un contexto de desinversión empresaria visible y contrasta con los promedios positivos que caracterizaron a los años previos tanto en Argentina como en la región. Ninguna otra medición de la serie estadística presentada por el BCRA había registrado un saldo en rojo como el actual, lo que convierte a 2025 en un año atípico en términos de flujos de capital extranjero hacia el país.

Los números de la serie histórica muestran el deterioro progresivo de la IED en los últimos años. Mientras el promedio anual de inversión extranjera directa para el período 2016-2019 se mantuvo en 3.235 millones de dólares, el correspondiente a 2020-2023 cayó a 953 millones. En el tramo más reciente, que abarca los primeros once meses de 2025, la curva invirtió definitivamente su tendencia y descendió a -1.521 millones de dólares, confirmando un proceso de salida neta de capitales.
De acuerdo con la explicación del Banco Central, la salida de divisas generada por las ventas de empresas por parte de grupos extranjeros condujo al desplome del saldo anual. Estas operaciones de desinversión, que implican la venta de activos locales y la posterior remisión de fondos al exterior, superaron ampliamente el ingreso de nuevas inversiones extranjeras, provocando el saldo negativo que hoy exhiben las estadísticas oficiales.

El dato representa un golpe significativo para el gobierno nacional, que ha sostenido como bandera de su gestión la capacidad de atraer inversiones extranjeras mediante la apertura económica y las políticas de desregulación. El saldo negativo de 2025 instala interrogantes sobre la efectividad de esas medidas y sobre las condiciones que efectivamente ofrece el país para la radicación de capitales productivos de largo plazo en un escenario económico marcado por la incertidumbre y la volatilidad.




