El presidente brasileño resaltó los logros económicos y sociales de su gestión en un balance de fin de año. Brasil salió por segunda vez del Mapa del Hambre, registrará la menor inflación acumulada de su historia y alcanzó la tasa de desempleo más baja, según afirmó Lula da Silva. El salario mínimo creció por encima de la inflación.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, realizó un balance positivo de la situación económica y social de su país al afirmar que la nación sudamericana volvió a colocarse entre las 10 mayores economías del mundo. En declaraciones públicas, el mandatario brasileño destacó una serie de indicadores que dan cuenta de la recuperación económica y social que experimenta Brasil bajo su tercera presidencia, iniciada en enero de 2023.
«Volvimos a colocar a Brasil entre las 10 mayores economías del mundo. Sacamos por segunda vez al país del Mapa del Hambre», afirmó Lula da Silva, resaltando dos de los logros más emblemáticos de su gestión. El Mapa del Hambre es un indicador de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que clasifica a los países según sus niveles de inseguridad alimentaria, y Brasil había logrado salir de ese registro por primera vez durante los gobiernos de Lula entre 2003 y 2010.

En materia económica, el presidente brasileño destacó que el país «tendrá la menor inflación acumulada de la historia y la menor tasa de desempleo», dos indicadores centrales que reflejan la estabilidad macroeconómica alcanzada. La combinación de baja inflación y bajo desempleo representa un escenario inusual en la economía brasileña, que históricamente enfrentó períodos de alta inflación y elevados índices de desocupación.
Otro de los puntos destacados por Lula fue el crecimiento del salario mínimo por encima de la inflación, una medida que impacta directamente en millones de trabajadores brasileños y jubilados cuyas prestaciones están vinculadas a ese valor de referencia. «El salario mínimo volvió a crecer por encima de la inflación», subrayó el mandatario, en línea con su política de recuperación del poder adquisitivo de los sectores populares, una constante en sus anteriores gestiones presidenciales.

Las declaraciones de Lula llegan en un contexto en el que Brasil busca consolidar su rol como potencia regional y actor relevante en el escenario económico global. Con una economía diversificada que incluye agronegocio, industria y servicios, el país sudamericano compite con otras naciones emergentes por posicionarse entre las principales economías mundiales, en un ranking liderado por Estados Unidos, China, Alemania y Japón.




