Al aire libre y con entrada a la gorra, JIG, bailecito para nada desembarca este sábado en el Espacio San Martín. La nueva creación del comediante gestual Guillermo Vanadía, dirigida por Gastón Casabella, propone una experiencia única: humor físico, oscuridad poética, clown isabelino y un universo de tumbas, ritos y memoria que conmueve tanto como sorprende.
Una obra que desentierra mundos, memorias y risas
Córdoba se prepara para recibir una pieza teatral que no se parece a ninguna otra. “JIG, bailecito para nada” surge de una premisa poderosa: alguien camina sobre lo que tenés muerto. Desde esa frase inicial, el espectáculo abre un universo donde un vagabundo, cansado del “circo moderno”, decide enterrar a quienes alguna vez compartieron con él un escenario. Lo hace entre restos isabelinos, clowns olvidados, tumbas reales e imaginarias, y ese azar que patina cuando las certezas se resquebrajan.
La obra no solo explora lo que se fue, sino lo que todavía late: el territorio como un patriotismo baratísimo, los sabores turbios de lo incierto y la posibilidad de que un viejo baile interrumpa —o ilumine— un drama mayor.

¿Qué es el Jig y por qué vuelve hoy?
El Jig era una intervención cómica que aparecía al final de los dramas isabelinos. Un número musical y físico donde el actor desplegaba sus habilidades, rompía la solemnidad y dialogaba directamente con el público. Eran los clowns más famosos de su época, celebrados por su capacidad de improvisar, repetir, exagerar y reírse de lo cotidiano.
En esta obra, Vanadía retoma aquel espíritu y lo lleva a un terreno contemporáneo: el humor que interrumpe, la risa que irrumpe, la humanidad que aparece en aquello que intenta esconderse.
Un proceso creativo que dialoga con la historia, la guerra y los cementerios
La creación de JIG no surgió de la nada. El proceso estuvo nutrido por la investigación sobre la relación entre Shakespeare y sus clowns, basada en los estudios de David Wiles. A eso se sumaron influencias personales: los payasos que trabajan en zonas de guerra como Monrovia, el universo literario de Mariana Enriquez y su obsesión por las tumbas, y la contemplación de necrópolis emblemáticas como la de Darwin en Malvinas.
También las historias reales de cementerios de clowns —como el de Louisiana o la tumba de Frank Brown en Buenos Aires— aportaron capas de sentido a este espectáculo que mezcla historia, marginalidad, rito y humor.

El cuerpo como escena: el universo de Guille Vanadía
Guille Vanadía es comediante gestual, profesor en Artes Teatrales de la Universidad Provincial de Córdoba y un apasionado del teatro del mimo y la comedia física. Su estilo combina técnicas de clown, slapstick y una sensibilidad que mezcla lo mínimo con lo intenso. Actúa en bares, calles, circos y teatros, y disfruta de unir esos mundos en cada creación.
En esta obra, “actúa simple, ponele”, respira poco, se desliza entre silencios y sonidos, y construye un personaje que habita la frontera entre lo trágico y lo ridículo.
Actualmente coordina talleres de comedia en diversos espacios, forma parte del Colectivo Plumas Negras y participa en la gestión del Encuentro de Teatro Popular en el Teatro Griego.

Una experiencia al aire libre para quienes buscan algo distinto
La función será al aire libre, donde la noche, el viento y el espacio abierto funcionan como un escenario vivo. Humor negro, comedia muda y una poética del desentierro se mezclan con el público desde la primera escena.
📌 Datos del Evento
📅 Sábado 6 de diciembre
🕘 21 h
📍 Espacio San Martín – Al aire libre
🔞 Público +13
🎟 Entrada a la gorra
📣 Solo con reserva: 3516462708
@guille.vanadia
@espaciocultural_sanmartin
@jig.bailecitoparanada








