martes, febrero 3, 2026
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PALACIO FERREYRA: DE MANSIÓN ABANDONADA A JOYA CULTURAL CORDOBESA

  • El imponente edificio de Nueva Córdoba pasó de ser símbolo de opulencia a obra pública. Hoy es uno de los espacios culturales más visitados de la ciudad, con museo y parque de acceso gratuito.

El Palacio Ferreyra es hoy uno de los íconos arquitectónicos y culturales de Córdoba. Ubicado sobre Avenida Hipólito Yrigoyen 511, este imponente edificio de estilo francés alberga el Museo Superior de Bellas Artes Evita y ofrece a cordobeses y turistas un espacio único para disfrutar del arte, la historia y la naturaleza en pleno corazón de Nueva Córdoba.

Los orígenes de un palacio

La historia del Palacio Ferreyra comenzó en 1914, cuando el Dr. Martín Ferreyra —médico y acaudalado terrateniente cordobés— encargó su construcción al arquitecto francés Ernest-Paul Sanson. Ferreyra buscaba edificar una residencia señorial que reflejara su posición social y su admiración por la arquitectura europea.

Inaugurado en 1916, el palacio se inspiró en el Petit Trianon de Versalles y combinó elementos del eclecticismo francés. Con aproximadamente 3.000 metros cuadrados distribuidos en tres plantas, la mansión deslumbró por sus salones de mármol italiano, vitrales traídos de Francia, techos ornamentados, escalinatas de lujo y detalles en bronce y hierro forjado.

Los jardines del palacio, diseñados con fuentes, esculturas y vegetación frondosa, completaban el conjunto como un verdadero oasis aristocrático en la ciudad.

Abandono y deterioro

Tras la muerte de Martín Ferreyra en 1943, el palacio pasó por varios herederos de la familia. Sin embargo, con el correr de las décadas, el mantenimiento del enorme inmueble se volvió insostenible. Los costos de conservación, sumados a las sucesivas crisis económicas del país, llevaron al abandono progresivo de la propiedad.

Durante años, el palacio permaneció cerrado y en estado de deterioro. La falta de uso aceleró el daño en sus estructuras, vitrales y ornamentos. El edificio que había sido símbolo de opulencia se convirtió en una postal fantasmal en plena avenida Yrigoyen, generando preocupación entre vecinos y patrimonialstas que temían por su pérdida definitiva.

La expropiación: el rescate público

Ante el riesgo de demolición o venta para fines comerciales, en 2004 el gobierno provincial impulsó la expropiación del Palacio Ferreyra. La medida fue respaldada por sectores culturales y patrimoniales que veían en el edificio un valor histórico y arquitectónico irrenunciable para la ciudad.

La provincia de Córdoba adquirió el inmueble con el objetivo de convertirlo en un espacio cultural público. Se iniciaron entonces trabajos de restauración y puesta en valor que recuperaron los salones, las fachadas, los jardines y los detalles ornamentales originales, devolviéndole al palacio su esplendor.

Un museo para todos

En 2007, el Palacio Ferreyra abrió sus puertas como Museo Superior de Bellas Artes Evita, formando parte del circuito del Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Caraffa.

Hoy el museo alberga una valiosa colección de arte argentino e internacional de los siglos XIX y XX, con obras de artistas de la talla de Lino Enea Spilimbergo, Emilio Pettoruti, Antonio Berni y maestros europeos. Las exposiciones permanentes y temporales recorren diversos movimientos artísticos y permiten al visitante sumergirse en la historia del arte en un marco arquitectónico único.

El ingreso al museo es gratuito, lo que ha democratizado el acceso a la cultura y convertido al Palacio Ferreyra en un punto de encuentro para estudiantes, familias y amantes del arte.

El parque: un pulmón verde en Nueva Córdoba

Además del museo, el Parque del Palacio Ferreyra es un espacio público de uso libre que invita a cordobeses y visitantes a disfrutar de un momento de descanso en plena ciudad.

Los jardines históricos, con sus añosos árboles, fuentes y esculturas al aire libre, ofrecen un entorno ideal para pasar la tarde tomando mate, leyendo o simplemente contemplando las obras de arte que decoran el espacio exterior.

Es común ver a jóvenes estudiantes, familias con niños y grupos de amigos que eligen el parque para relajarse rodeados de naturaleza y cultura. Las esculturas expuestas al aire libre permiten apreciar arte sin necesidad de ingresar al museo, convirtiendo al parque en una verdadera galería a cielo abierto.

Un patrimonio recuperado

El Palacio Ferreyra es hoy un ejemplo de cómo la acción pública puede rescatar y devolver al pueblo un bien patrimonial. De mansión privada abandonada a museo gratuito con parque público, el edificio volvió a ser protagonista en la vida cultural de Córdoba.

Cada fin de semana, cientos de personas visitan sus salas, recorren sus jardines y disfrutan de un espacio que combina historia, arte y naturaleza en uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad.

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