- La administración de Javier Milei oficializó un nuevo organismo estatal que intervendrá ante noticias que considere falsas o engañosas, abarcando así la problemática de la desinformación. Esto responde a un contexto donde la desinformación se ha vuelto un tema central en el debate público. Funcionará principalmente a través de redes sociales. Además, toma como referencia el modelo utilizado por Donald Trump en Estados Unidos. Desde Casa Rosada aseguran que no implica censura sino «distinguir hechos de operaciones».
El Gobierno nacional oficializó laOficina de Respuesta Oficial de la República Argentina, un nuevo organismo que tendrá como función desmentir información que el Ejecutivo considere falsa o engañosa en medios de comunicación y redes sociales. La iniciativa la anunció públicamente a través de una cuenta oficial en la red social X. Además, se enmarca en la estrategia comunicacional de la administración de Javier Milei. Así, la Oficina apunta directamente al reto de la desinformación en Argentina.
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Según explicaron desde el Ejecutivo, la decisión responde a la proliferación de noticias inexactas que distorsionan la percepción pública sobre la gestión. La Oficina tendrá la tarea de desmentir versiones erróneas y señalar falsedades concretas. También ofrecerá información verificada de manera inmediata. Desde la cuenta oficial aseguró que la herramienta fue creada«para desmentir activamente la mentira y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política». En ese sentido, la lucha contra la desinformación se presenta como el eje principal de esta iniciativa.
Desinformación: otra idea copiada
El modelo tiene antecedentes internacionales y el propio Gobierno reconoce que toma como referencia las experiencias impulsadas durante la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos. En particular, se inspira en las oficinas y cuentas de«respuesta rápida» utilizadas por la Casa Blanca para reaccionar de forma inmediata ante publicaciones críticas. Ese esquema de comunicación directa, basado en el uso intensivo de redes sociales, se adaotó al contexto argentino. Esto ocurre en un escenario de fuerte confrontación política. Por lo tanto, la desinformación sigue siendo una preocupación central para las autoridades.
Desde Casa Rosada remarcaron que la creación de la Oficina no implica censura ni limitaciones a la libertad de prensa.«El derecho a la libertad de expresión es sagrado para esta administración», afirmaron. Asimismo, sostuvieron que el combate a la desinformación se hará brindando más información, no restringiéndola. Sin embargo, la iniciativa abrió interrogantes sobre su alcance y funcionamiento. Hay dudas sobre los criterios que se aplica para definir qué contenidos son refutados públicamente.
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La creación de esta oficina se suma a un escenario de creciente tensión entre el Gobierno, sectores de la prensa y la oposición. Además, vuelve a poner en discusión el rol del Estado en la disputa por la información y el debate democrático. Hasta el momento no se difundieron detalles sobre protocolos formales ni sobre la estructura administrativa específica del nuevo organismo. Por lo tanto, el nuevo organismo comenzará a funcionar desde las redes sociales oficiales. Por último, no cabe duda de que el debate sobre la desinformación será parte de la agenda pública.
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