- Una encuesta de Carlos Sicchar realizada entre el 20 y 25 de enero muestra al gobernador Martín Llaryora encabezando la intención de voto en Córdoba con el 33%. Esto sucede a más de un año de las elecciones para la gobernación.
A más de un año de la elección para la gobernación de Córdoba, el actual mandatario Martín Llaryora aparece encabezando la intención de voto en la provincia, según la última encuesta de Carlos Sicchar. Sin embargo, el dato relevante no es tanto la expansión del oficialismo. En cambio, es la profunda fragmentación de la oposición. Esta fragmentación divide su caudal electoral entre múltiples figuras. Ninguna logra consolidarse como el desafiante natural del cordobesismo. Por cierto, Llaryora se posiciona como el principal referente para muchos votantes.
El estudio de opinión pública se realizó entre el 20 y el 25 de enero en toda la provincia. Plantea distintos escenarios electorales de cara a 2027. Además, refleja un panorama político donde el oficialismo mantiene su hegemonía no por crecimiento propio, sino por la incapacidad opositora de unificar votos. En el esquema de «todos contra todos», Llaryora lidera con el 33% de intención de voto. Mientras tanto, Luis Juez (17%), Rodrigo de Loredo (14%) y una eventual candidatura libertaria encarnada por Gabriel Bornoroni (9%) se reparten el voto opositor. Además, Llaryora sigue marcando el ritmo político provincial.

El peronismo cordobés no se va
La encuesta sugiere que, aún atravesando el impacto de la derrota legislativa de 2025, el cordobesismo perdió bancas en el Congreso Nacional. Sin embargo, el espacio político liderado por Juan Schiaretti y continuado por Llaryora conserva su fortaleza estructural en la provincia. El oficialismo provincial se mueve en torno al 35% de intención de voto. Este número coincide con el piso histórico que el peronismo cordobés sostiene desde hace más de una década. Además, se mantiene independientemente de los vaivenes políticos nacionales. Por otra parte, Llaryora aparece como un actor clave en la resiliencia del proyecto cordobés.
El escenario electoral para 2027 muestra un mapa complejo. Aquí la oposición enfrenta el desafío de encontrar una candidatura de consenso capaz de aglutinar los votos dispersos entre el radicalismo, el PRO y La Libertad Avanza. La fragmentación actual beneficia directamente al cordobesismo. De hecho, con un tercio del electorado podría acceder nuevamente a la gobernación en un contexto de ballotage. Esto sucederá si ningún espacio opositor logra superar ese piso del 35%. Cabe recalcar que la figura de Llaryora sigue en el centro de la discusión política provincial.

Los datos de Sicchar confirman una tendencia que los analistas políticos venían señalando: Córdoba mantiene su excepcionalidad electoral en el mapa nacional, con un oficialismo provincial resiliente que sobrevive a los embates tanto del kirchnerismo como del mileísmo. Además, una oposición que, pese a contar con figuras de peso nacional, no ha encontrado todavía la fórmula para convertirse en alternativa de gobierno. Con más de un año por delante hasta las elecciones, el desafío opositor será unificar fuerzas o arriesgarse a una nueva victoria del cordobesismo por default, mientras Llaryora se consolida en la escena política local.




